«Pero yo ni siquiera tomo»
Es la frase que más se repite en los foros en español sobre hígado graso. La escribe gente que no bebe, o que bebe una copa en Navidad, y que salió del consultorio con la misma indicación de siempre: baja de peso, come mejor, regresa en seis meses.
Y hay una segunda frase que aparece casi igual de seguido: «bajé quince kilos y el hígado sigue igual».
Las dos describen el mismo problema. No es que el consejo esté mal. Es que está incompleto, y te deja con una sola conclusión posible: si hiciste lo que te dijeron y el número no se movió, entonces el que falló fuiste tú.
Esa conclusión es la que vale la pena revisar. Porque hay una parte de la explicación que casi nunca llega al consultorio.